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“No hay ningún país del mundo que pueda acusar a Argentina de no
permitir importaciones”, dijo en una rueda de prensa sobre “la
realidad” frente a “los intereses” en el comercio exterior argentino.
“Hay
gente a la que le conviene tener una oficinita e importar en lugar de
aportar a la economía real, a la industria nacional y darle trabajo a la
gente”, sostuvo Timerman luego de negar que falten materias primas y
medicinas a causa de la política gubernamental.
Timerman
expuso unas estadísticas según las cuales Argentina es el país que
registró el mayor crecimiento de las importaciones dentro del G20
(países desarrollados y algunos emergentes), con un alza interanual del
39 por ciento en 2011.
De acuerdo con tales estadísticas, el
año pasado Argentina fue el segundo país americano con mayor volumen de
importaciones, solo superado por Colombia.
Desde febrero
pasado, el Fisco argentino obliga a los importadores a avisar sobre sus
compras antes de concretarlas, un sistema considerado proteccionista por
empresarios locales y extranjeros.
El nuevo sistema de
fiscalización, que está en sintonía con una política de sustitución de
importaciones, ha sido motivo de roces con sectores empresariales de
Brasil, Uruguay y Paraguay, los socios de Argentina en el Mercosur.
La
Cámara Argentina de Importadores sostiene que hay unas 100.000
solicitudes de importación que permanecen frenadas por la Secretaría de
Comercio a pesar de que tienen el visto bueno de la Aduana.
“Argentina
avanza arriesgadamente rumbo al aislamiento comercial cuasi absoluto en
esferas del Mercosur y el resto del mundo a juzgar por las primicias
proteccionistas con que nos madruga día tras día”, afirmó este lunes
Alfonso González Núñez, líder del bloque paraguayo en el Parlamento del
Mercosur, en un informe que publica el Senado paraguayo en su portal.