![]() |
“Es un día histórico para nuestra democracia porque promulgaremos una
ley que va a producir un cambio profundo en la forma en que nuestra
democracia funciona y (...) la hará más legítima, joven y
participativa”, dijo Piñera en rueda de prensa.
“El padrón
electoral va a crecer con la promulgación de esta ley en un 55%, pero el
padrón electoral de los jóvenes menores de 29 años se va a incrementar
en un 332%”, agregó Piñera.
El actual padrón electoral alcanza a
los ocho millones de votantes, y con las reformas aumentará a unos 12,5
millones, según datos oficiales.
Asimismo, las mesas electorales
dejarán de separar los hombres de las mujeres y se convertirán en
mixtas, un cambio que ya será visible en las elecciones municipales de
octubre de este año.
La reforma termina con el sistema electoral
creado en 1970 y revalidado por la pasada dictadura de Augusto
Pinochet (1973-1990) , que estableció la inscripción para los mayores
de 18 años y voto obligatorio de por vida una vez cumplido el trámite,
con fuertes sanciones económicas para aquellos que no votaran.
Piñera
advirtió de los signos de “fatiga” que la democracia chilena ha
mostrado a su juicio en los últimos tiempos, y de la “pérdida o
debilitamiento del prestigio de las principales instituciones
democráticas”.
El gobierno quiere complementar la reforma
política con una ley de primarias vinculantes, otra que permita el voto a
los chilenos residentes en el extranjero -cuya tramitación sigue
encallada en el Congreso- y en los últimas semanas ha impulsado la
discusión sobre un cambio al sistema electoral binominal.
Esta
normativa, también heredada de la dictadura, determina la elección de
dos representantes al Congreso por circunscripción. La coalición más
votada obtiene el primer representante y el otro le corresponde a la
segunda.
Para que un partido obtenga los dos representantes debe
doblar a la segunda coalición más votada, lo que ha favorecido a la
derecha chilena, que con tan sólo un tercio de los votos se ha asegurado
una representación muy superior en el Congreso desde la llegada de la
democracia.
La iniciativa de Piñera para discutir cambios en el
sistema binominal ha provocado un quiebre en la coalición oficialista,
que se evidenció la semana pasada cuando uno de sus partidos, Renovación
Nacional, presentó un documento de propuesta junto a la opositora
Democracia Cristiana, un partido de centro que forma parte del bloque de
la Concertación.
La Unión Democrática Independiente (UDI), el
segundo partido oficialista, expresó su profundo malestar por la
iniciativa de RN, y mostró sus reticencias a cambiar el sistema.
Piñera,
por su parte, convocó a los dirigentes oficialistas para una reunión
este martes y llamó a la unidad para seguir mejorando el sistema
democrático chileno.
“Esta reforma (del voto voluntario) es un
gigantesco paso adelante, pero no significa que con ella se agoten los
perfeccionamientos a nuestra democracia. Eso es una tarea permanente que
vamos a tener que enfrentar con visión, con unidad, con reflexión. Al
fin y al cabo, la democracia debe ser algo que nos una y no que nos
divida”, dijo el mandatario.
Tras un año marcado por las
manifestaciones estudiantiles más importantes desde la llegada de la
democracia en demanda de una educación pública gratuita y de calidad, el
gobierno ve positivamente el aumento de jóvenes en el padrón.
“Es
un buen instrumento para canalizar la inquietud de estos jóvenes que se
movilizaron, a través del debate político y la representatividad
política”, señaló a corresponsales extranjeros el ministro secretario
general de la Presidencia, Cristian Larroulet.
Según el analista
político Bernardo Navarrete, el cambio en el padrón no debería alterar
sustancialmente los resultados de participación.
“Nos estamos
concentrando en los votos y no en los candidatos, y en el fondo la
oferta electoral no va a cambiar”, afirmó Navarrete, para quien ese es
precisamente el motivo de la baja participación de los jóvenes.