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Los ministros de Transportes, Pedro Pablo Errázuriz, y de Economía,
Pablo Longueira, se mostraron confiados en que la medida fomentará la
competencia, mejorará la calidad de servicio y reducirá los precios.
“En
el Aeropuerto Arturo Merino Benítez hay aviones disponibles que podrían
operar en el mercado nacional y, por lo tanto, se trata de una
posibilidad real”, argumentó Errázuriz.
Ambos reconocieron que la
mayoría de los países determinaron no abrir los cielos, pero Chile lo
hará en la dirección opuesta porque si el país “acota la iniciativa a
los países que sí tienen reciprocidad, el cambio no será efectivo”.
“Chile
ha ido avanzando en esa línea, así ocurrió también con los aranceles
aduaneros, independiente de que haya otros países proteccionistas. Acá
la estrategia país es de apertura”, insistió Errázuriz.
Longueira
subrayó que “acá precisamente estamos renunciando a la reciprocidad, no
olvidemos la importancia que tiene para la economía el contar con más
competencia a través de aerolíneas que puedan hacer cabotaje en Chile”.
El
gerente de la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (Achila), Rodrigo
Hananías, opinó que lo más probable es que este cambio “no aumente la
competencia, pues el mercado doméstico está bastante bien servido”.
Asimismo,
dijo al diario El Mercurio que el mercado chileno es pequeño y que por
eso hasta hoy “no ha sido negocio” operar con vuelos locales.
En Sky calificaron la medida como un “desastre” y descartaron que esta iniciativa baje los precios.
El
76% de mercado local lo tiene LAN, el 19% Sky Airline y el 4,2% PAL. El
año pasado, más de 7 millones de personas viajaron en avión dentro del
país.