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El artista define su disco de esta manera: “Canto, más que con la voz,
con el alma, con la sensibilidad de quien quiere atesorar con el canto
afectos, secretos y recuerdos sublimes de la vida. Y quise capturar y
compartir todo eso en este disco, como testimonio de una devoción que se
manifiesta en las cosas cotidianas casi imperceptibles”.
“Cantando
avivo mis mundos interiores. Así, mi infancia en Encarnación cobra su
antigua soberanía cuando entono ‘Posadeña linda’, ‘María va’ o ‘Taipero
poriahu’. Incluso Ceferino Zarza, la canción de Maneco Galeano y Jorge
Garbett, tiene que ver con aquellas tardes cerca del Paraná, con el
recuerdo de mi madre contándome sobre don Chepe, el legendario zapatero
encarnaceno que inspiró esa historia de Maneco. Cómo no rendir un
vibrante tributo a Emiliano, a Carlos Miguel Giménez, Agustín Barboza,
al ‘karai guasu’ de don Emilio Bobadilla Cáceres, a José Asunción Flores
y Félix Fernández”, explicó.