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Durante su desempeño como presidente de la Academia Paraguaya de la
Historia, Washington Ashwell reorganizó la biblioteca de la institución
que presidía. “Encontré, en un descuidado rincón de la Academia este
valioso material y comencé a leerlo”, cuenta.
Se trataba
de una colección de 11 carpetas, con aproximadamente 2.500 páginas, que
contenían cartas originales de brasileños al Gral. Patricio Escobar y de
Escobar a ellos, escritas sobre la conspiración, cartas de Pedro II,
Sarmiento, Bartolomé Mitre, y cartas de uruguayos al Gral. Patricio
Escobar y de él a ellos.
Estos documentos inéditos dan origen a
los libros “Patricio Escobar, guerrero, diplomático y estadista”, de
Washington Ashwell, y “Francisco Solano López, memorias de la Guerra
contra la Triple Alianza”, de Julio César Frutos, que serán presentados
el próximo martes 15, a las 19:30, en Carmelitas Center.
“Además
de la lectura de esta documentación, comencé a urgar el pasado y la
trayectoria del general Escobar y a cotejar lo verificado en esa
investigación con lo expuesto en esa fascinante colección documental. Y
mi sorpresa fue grande”, confiesa Ashwell en la introducción de su
libro.
El investigador califica estos documentos como material
portentoso, pues presentan una visión totalmente diferente de numerosos
hechos y personajes de la Guerra de la Triple Alianza, pues los
documentos dan un aspecto desconocido de los trágicos sucesos de esa
contienda bélica que enfrentó a nuestro país con Brasil, Argentina y
Uruguay
El libro también muestra la gestión que tuvo Escobar
durante la guerra del 70, tratando de lograr la paz, y en Río de Janeiro
mientras estuvo prisionero.
La valiosa documentación fue
entregada por el propio Escobar a su amigo, el doctor Ramón Zubizarreta,
quien debía publicarlo una vez que falleciera Escobar, cuyo centenario
se conmemorará en el 2012.
Con el tiempo, los documentos cayeron
en manos de Manuel Peña Villamil, quien cedió a Julio César Chaves,
quien fue presidente de la Academia Paraguaya de la Historia, por eso
los documentos quedaron allí hasta que fueron descubiertos por Ashwell.