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LOS ÁNGELES (EE.UU.) (EFE). Jobs ejerció como consejero
delegado de Apple hasta el 25 agosto pasado cuando renunció por no
poder hacer frente a sus obligaciones y después de ocho meses de baja
por motivos médicos. Aun así reservó la presidencia de la junta
directiva hasta su fallecimiento.
“La brillantez, la pasión y
la energía de Steve fueron la fuente de incontables innovaciones que
enriquecen y mejoran nuestras vidas. El mundo es enormemente mejor
debido a Steve”, señaló el consejo de administración de Apple en un
comunicado.
El ejecutivo había superado un tumor cancerígeno
en el páncreas en 2004, un trasplante de hígado en 2009 y este año fue
visto en centros para pacientes de cáncer, si bien nunca se confirmó que
se le hubiera reproducido la enfermedad.
En 2011 se presentó
muy poco en público y reapareció para la presentación del iPad 2 el
pasado mes de marzo, un evento en el que fue recibido con una sonora
ovación y en el que se mostró extremadamente delgado.
La alta
implicación de Jobs en el diseño y desarrollo de exitosos productos
como los reproductores iPod o el teléfono iPhone ha generado una imagen
de dependencia que ha hecho cuestionarse al mercado si Apple seguirá
siendo vanguardista sin su cabeza pensante al frente.
El
pasado martes, Apple desveló su nuevo modelo de iPhone, el iPhone 4S, en
un acto conducido por Tim Cook, sucesor de Jobs, quien no acudió a la
cita como solía hacer desde el debut en 2007 del revolucionario
dispositivo.
El 5 de enero Jobs aseguró en un comunicado que
sus médicos habían determinado que sus problemas de salud tenían como
origen un desequilibrio hormonal de tratamiento “simple y sencillo”.