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Los cambios bruscos de temperatura favorecen la aparición de
enfermedades que afectan las vías respiratorias, principalmente en
lactantes y menores de dos años. También influyen la contaminación
ambiental, el humo de tabaco, la quema de basura en los barrios, y el
hacinamiento en lugares públicos.
La mayoría de ellas son
causadas por virus y afectan el sistema respiratorio, por eso se les
llama Enfermedades Respiratorias Virales (ERV).
En los niños, la
evolución de las enfermedades respiratorias es muy rápida, dificultando
en muchas ocasiones la capacidad inmunitaria del infante, que por lo
general es bastante precaria.
Por eso aconseja permanecer
alertas frente a cualquier cambio de conducta de los niños,
principalmente si son lactantes, si luce pálido o sus labios están
morados, por ejemplo, es necesario consultar con un médico.
Los
niños con antecedente alérgico, asmáticos, con otras enfermedades o
infecciones agregadas (como leucemia y niños con VIH inmunosupresores)
merecen un cuidado especial, pues en ellos, el virus y bacterias tienden
a anidarse con más facilidad.
Para prevenir contagios, se
recomienda el lavado frecuente de manos; evitar exponerse a cambios
bruscos de temperatura, recintos cerrados y muy concurridos
(supermercados, shoppings), espacios contaminados por cigarro, y
ventilar frecuentemente los espacios, especialmente donde permanecen las
criaturas.