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“Me contaron que daba gusto y por eso vine y voy a venir todos los días.
Lo que más me gustó hasta ahora fue jugar carrera con las bolsas”, dice
Hugo Cazal, de 12 años, antes de salir corriendo a contarle a sus
compañeros que había sido entrevistado. El es uno de los más de 30
chicos que desde ayer participan en la “Escuela Abierta de Verano”, en
la escuela Juana María de Lara. Esta es una de las dos instituciones
educativas de Asunción, y una de las 36 en todo el país que abrieron sus
puertas desde ayer, para recibir a niños y jóvenes que quieran
aprovechar sus vacaciones para participar de actividades organizadas
especialmente para ellos.
“La verdad es que si me quedo en
casa lo único que hago es mirar la televisión... y me aburro. Al
principio de las vacaciones daba gusto, pero ahora ya no sé más qué
hacer”, afirma Sara Martínez. Y Paz Abadíe cuenta que aunque acaban de
empezar las actividades, le divierte asistir. “Acá bailamos, jugamos y
tomamos la leche”, dice.
Precisamente, el juego es una de las
estrategias para mantener a los chicos ocupados, en un espacio
supervisado y donde se siguen trabajando los valores, aunque fuera del
formato tradicional que durante el año lectivo se registra en las
escuelas. “Nos dimos cuenta que a través del juego conseguimos muchas
cosas que a veces no conseguimos en el aula. Por ejemplo, el trabajo en
equipo, la transmisión de valores, o evitar la violencia”, explica Wilma
Barrios, directora de la misma escuela.
A esta institución
asistieron ayer 33 chicos, pero los profesores están seguros de que van a
ser muchos más en los próximos días. Lo dicen porque el año pasado el
primer día fueron 21 y al finalizar eran más de 130 alumnos.
Durante
el período que dura la “Escuela Abierta de Verano”, las instituciones
sede abren sus puertas a todos los alumnos interesados. Allí, además de
tomar una merienda, los chicos –independientemente de si asisten o no a
esa escuela durante el año lectivo– juegan, hacen deportes, artes
plásticas y participan de actividades comunitarias, según su edad.
Ayer
se realizó la inauguración de esta modalidad, con un acto en el Colegio
Pablo L. Avila, la otra sede asuncena. En total, se estima que ya están
participando unos nueve mil niños en todo el país. Según el Ministerio
de Educación, que organiza la actividad, en Amambay hay incluso
participantes brasileños.
El ministro Luis Alberto Riart
señaló que todo el programa tiene un costo de unos 600 millones de
guaraníes, ya que los docentes que participan son remunerados y además
se utilizan insumos para el desarrollo de actividades. “La tarea de
ustedes ahora es divertirse y aprender jugando”, les dijo Riart a los
chicos.
Utilizan celulares para sistematizar la información
“El
sistema funciona así: tenemos un formulario con el tipo de información
que tenemos que ir mandando a la base de datos, a las cinco de la tarde.
Con esa hoja nos guiamos y en un ratito ya mandamos todos los datos:
cuántos chicos vinieron, qué hicimos y ese tipo de cosas”, dice Wilma
Barrios, mientras muestra en el teléfono celular que le proveyeron cómo
funciona el sistema.
Este, junto con los teléfonos que se
utilizan en cada una de las 36 “Escuelas Abiertas de Verano”, son un
aporte de la empresa de telecomunicaciones Tigo. El servicio, que se
presta a través del celular y permite el envío de información a través
del sistema USSD, o mensajería instantánea.
A través de este
servicio, el MEC podrá contar con la información necesaria en forma
rápida y segura y podrá realizar informes, análisis y tomar acciones
para mejorar los procesos, así como proporcionar apoyo pedagógico a los
docentes, de manera simple y rápida.
Además, los docentes de
cada escuela accederán a un listado de metodologías posibles a ser
utilizadas en el desarrollo de las clases, así como a opciones de
competencias que podrían ser desarrolladas con los participantes.
Además, el docente podrá realizar una autoevaluación de su gestión con
el teléfono.
De esta manera, se pondrá a prueba un sistema que
luego se pretende expandir al resto del sistema educativo público, para
facilitar el flujo de información.