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Del
mismo modo que el darwinismo eliminó la necesidad de un creador en el
campo de la biología, el conocido astrofísico afirma en su obra, de
próxima publicación, que las nuevas teorías científicas hacen redundante
el papel de un creador del universo. El
Big Bang, la gran explosión en el origen del mundo, fue consecuencia
inevitable de las leyes de la física, argumenta Hawking en su libro, del
que hoy adelanta algunos extractos el diario The Times. Hawking
renuncia así a sus opiniones anteriores expresadas en su obra "Una
Breve Historia del Tiempo", en la que sugería que no había
incompatibilidad entre la existencia de un Dios creador y la comprensión
científica del universo. "Si
llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo
de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios",
escribió en aquel libro, publicado en 1988 y rápidamente convertido en
un éxito de ventas. En
su nuevo libro, titulado en inglés "The Grand Design" y que sale a las
librerías el 9 de septiembre, una semana antes de la visita del Papa a
Gran Bretaña, Hawking sostiene que la moderna ciencia no deja lugar a la
existencia de un Dios creador del Universo. En
esa obra, escrita al alimón con el físico estadounidense Leonard
Mlodinow, Hawking rechaza, según el adelanto periodístico, la hipótesis
de Isaac Newton según la cual el universo no puede haber surgido del
caos gracias sólo a las leyes de la naturaleza sino que tuvo que haber
intervenido Dios en su creación. Según
Hawking, el primer golpe asestado a esa teoría fue la observación en
1992 de un planeta que giraba en órbita en torno a una estrella distinta
de nuestro Sol. "Eso
hace que las coincidencias de las condiciones planetarias de nuestro
sistema- la feliz combinación de distancia Tierra-Sol y masa solar- sean
mucho menos singulares y no tan determinantes como prueba de que la
Tierra fue cuidadosamente diseñada (por Dios) para solaz de los
humanos", escribe Hawking. Según
Hawking, que fue hasta el año pasado profesor de matemáticas de la
universidad de Cambridge, puesto que ocupó en su día el propio Newton,
es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros
universos, es decir un multiuniverso. En opinión del científico, si la intención de Dios era crear al hombre, esos otros universos serían perfectamente redundantes. El
conocido biólogo ateo Richard Dawkins se felicitó de la conclusión a la
que parece haber llegado su colega Hawking: "Es exactamente lo que
afirmamos nosotros. No conozco los detalles de la física, pero es lo que
he sospechado siempre". En
su libro, Hawking no excluye la posibilidad de que haya vida también en
otros universos y señala que la crítica está próxima a elaborar una
teoría de todo, un marco único capaz de explicar las propiedades de la
naturaleza. Eso
es algo, recuerda The Times, que han estado buscando los físicos desde
la épica de Einstein, aunque hasta el momento ha sido imposible
reconciliar la teoría cuántica, que da cuenta del mundo subatómico, con
la de la gravedad, que explica la interacción de los objetos a escala
cósmica. Hawking
aventura que la llamada teoría-M, proposición que unifica las distintas
teorías de las supercuerdas, conseguirá ese objetivo. "La
teoría-M es la teoría unificada con la que soñaba Einstein. El hecho de
que nosotros, los seres humanos, que somos tan sólo conjuntos de
partículas fundamentales de la naturaleza, estemos ya tan cerca de
comprender las leyes que nos gobiernan y rigen el universo es todo un
triunfo", escribe el astrofísico. Hawking
da a entender que en lugar de ser una ecuación única, la teoría-M puede
consistir en "toda una familia" de teorías inscritas en un marco
teórico consistente, del mismo modo en que distintos mapas - políticos,
geográficos, topológicos- pueden referirse a una sola región sin
contradecirse entre sí.