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La Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) precisó en un
comunicado que las ofertas de Chesf presentaban un coste medio inferior
de un 50,90% y que ese descuento se reflejará en las modalidades
tarifarias.
El organismo licitó tres lotes integrados por
cinco líneas de transmisión con una extensión total de 501 kilómetros y
cuatro subestaciones eléctricas para los que se prevé una inversión de
300 millones de reales (unos 170 millones de dólares) y la generación
de 2.150 empleos en los estados de Bahía, Ceará y Río Grande do Norte,
todos en el nordeste del país.
A la subasta, efectuada en la
bolsa de Sao Paulo, se presentaron también la firma brasileña
Neoenergía, en la que la española Iberdrola tiene un 39% del capital
social y un consorcio en el que participa la portuguesa CME, que logró
adjudicarse un proyecto similar el pasado mes de junio, entre otras.
Las
instalaciones, que estarán operativas en 2012, están destinadas a
conectar centrales eólicas ubicadas en la región nordeste del país con
el sistema interconectado central.
El presidente de Aneel,
Helvio Guerra, destacó que el resultado de la subasta es un “reflejo de
la competición que siempre beneficia a la sociedad”.
La
compañía vencedora del concurso es también la empresa que lidera el
consorcio adjudicatario de la construcción de la represa de Belo Monte,
un controvertido proyecto hidroeléctrico en pleno corazón de la Amazonía
que causará el desplazamiento de unas 50.000 personas, según los grupos
que se oponen a la construcción.
Cuando esté operativa, la
represa de Belo Monte será la tercera mayor hidroeléctrica del mundo,
solo detrás de la de Tres Gargantas (China) e Itaipú (Brasil y
Paraguay).