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El joven está hospitalizado, con las piernas fracturadas, pero su vida no corre peligro.
El
hecho se produjo en torno a las 11 de la mañana en el número 75 de la
West End Avenue. Los testigos, entre ellos el dueño del auto, dijeron
que vieron a un hombre caer del rascacielos y estrellarse sobre un
vehículo estacionado.
La policía determinó luego de que Thomas
Magill se arrojó desde una ventana del piso 30. Cayó tras un vuelo de
unos 130 metros sobre la luneta posterior de un Dodge Charger y se salvó
milagrosamente.
En ese momento el dueño del auto, un obrero de
la construcción, estaba trabajando en una obra del otro lado de la
calle. Escuchó el golpe y fue uno de los primeros en acudir para prestar
los primeros auxilios.