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Es por ello que el Ministerio de Hacienda insiste en la necesidad de que este tributo no se suspenda y se aplique efectivamente.
La inversión pública es insuficiente sobre todo en infraestructura social, salud y educación. En efecto, el gasto social en Paraguay en el año 2008 alcanzó el 10% del PIB cuando el promedio latinoamericano es superior en un 60%. Si bien los gastos en salud y educación son progresivos, es decir que los estratos pobres reciben un porcentaje mayor de servicios públicos sociales respecto de su nivel de ingresos, los estratos de mayores ingresos perciben transferencias monetarias en valor absoluto levemente mayor. Por lo anterior, se requiere de una mejor focalización del gasto público social.
En contraposición a la situación de la pobreza en el Paraguay, el sistema tributario se caracteriza por una alta regresividad, ya que descansa mayoritariamente en impuestos indirectos en un 70%. De hecho, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) recaen con mayor fuerza sobre los sectores más pobres de la población, ya que utilizan una mayor parte de su ingreso para consumos básicos.
Cabe resaltar que el Paraguay tiene apenas la mitad de la presión tributaria de sus socios del MERCOSUR, cuando los niveles de inversión física y social son menos de la mitad y 25% inferior que el promedio latinoamericano.
En este sentido, la implementación del IRP constituye una herramienta fundamental para dotar al sistema de mayor equidad en la carga tributaria.
Al respecto, el IRP es el pilar de los sistemas tributarios modernos y tiene como principales virtudes: 1) Contribuye a la redistribución del ingreso, ya que lo van a pagar, en su inicio, solamente el 5% más rico de la población; 2) Favorece la formalidad, porque tiene tasas muy bajas y permite amplias deducciones como ningún otro en América Latina; 3) Fomenta la responsabilidad personal del contribuyente ante el Estado; 4) Aumenta la base gravable, ya que se tendrá un impuesto a la renta global que incluirá como ejemplo las rentas de capital y 5) Cierra el círculo de la evasión, a través de la registración de las deducciones, incrementando así mismo el IVA.
Por lo expuesto, se necesita de la implementación del IRP no solo por la recaudación, sino por el efecto sobre los demás tributos, sobre todo el IVA, con cuyos recursos adicionales se podría mitigar los bajos niveles de gastos en inversión social, con el objetivo de reducir los altos índices de pobreza y desigualdad en el Paraguay.
Adicionalmente, la implementación del IRP conlleva una mayor transparencia fiscal, ya que al gravarse toda la renta se evita que el contribuyente disfrace (arbitre) una categoría de renta gravada por una exenta. A su vez, controla el IVA ya que los gastos admitidos como deducción son solo los formales y por último, cierra el círculo de información, controlando la renta mediante la declaración patrimonial que incluye los cambios en activos, derechos y obligaciones del contribuyente del IRP.
En el contexto internacional de mayor transparencia, la aplicación del IRP contribuirá a la mejora de la imagen del país, desvirtuando la percepción de paraíso fiscal ante la opinión mundial.