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Sesenta
y ocho votos a favor, cincuenta y cinco en contra y nueve abstenciones,
de una Parlamento regional de 135 diputados, dieron hoy luz verde a la
prohibición de las corridas de toros en Cataluña. Se
trató de una sesión histórica que ha traspasado fronteras y fue seguida
atentamente por medios de comunicación de todo el mundo. La
iniciativa popular a favor de prohibir las corridas de toros en
Cataluña (noreste español), impulsada por la plataforma Prou! (¡Basta!),
dio sus primeros pasos parlamentarios en noviembre de 2008, y desde
entonces no sólo ha enfrentado a los taurinos y antitaurinos, sino que
ha saltado también a la arena política. A
partir del 1 de enero de 2012 no se podrán celebrar corridas en
Cataluña, una de las regiones más ricas de España, que sólo cuenta con
una plaza en activo, la Monumental de Barcelona, fetiche para toreros de
renombre mundial como José Tomás. Cataluña,
que en tiempos fue cuna y referencia de "la Fiesta" de los toros, acaba
hoy con siglos de historia y arraigo taurino, que mantendrá en los
"correbous" -festejos con toros a los que se prende fuego en las astas
aunque no son sacrificados- y a los que no afecta esta iniciativa. Se
trata de la segunda región española que prohíbe la lidia del toro,
después de que las islas Canarias (en el Atlántico) la vetase en 1991. La
protección de los animales ha sido el argumento esgrimido por la
plataforma impulsora de la iniciativa, respaldada por 180.000
ciudadanos, mientras que los defensores de "la Fiesta" han hecho valer
el toreo como seña de identidad cultural. Las
reacciones a la abolición no se hicieron esperar y el conservador
Partido Popular -principal de la oposición en España y cuyos 14
diputados en el Parlamento regional catalán votaron en contra del veto-
anunció su propósito de dejar sin efecto en las Cortes Generales
españolas la prohibición. Los
conservadores, liderados por Mariano Rajoy, han anunciado que pedirán
en el Congreso y en el Senado "que se regule por ley" que las corridas
sean "fiesta de interés cultural general" en toda España, de forma que
los Parlamentos regionales "no tengan capacidad para prohibir" este tipo
de festejos. El
debate político sobre la prohibición se ha extrapolado incluso a una
cuestión identitaria en Cataluña, una de las comunidades españolas con
mayores competencias de autogobierno y que recientemente sufrió el
rechazo del Tribunal Constitucional a su aspiración de que fuese
considerada una "nación". Las
reacciones también llegaron desde el Gobierno, presidido por el
socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que expresó su respeto por la
decisión de la Cámara autonómica, pero insistió en que no es partidario
de una prohibición de estas características. Desde
el ámbito taurino, el los diestros Enrique Ponce, Manuel Jesús "El Cid"
o el mítico "El Cordobés" fueron tajantes al considerar que se
cercenaba la libertad. Mientras,
los ganaderos de prestigiosos hierros como Santiago Domecq Bohórquez
llamaron a la unidad a "toda la gente del toro y todos los que sientan
el toro" para defender "La Fiesta". Y apuntaron la importancia económica de "la Fiesta", que genera "miles de puestos de trabajo". La
decisión de la Cámara catalana, aplaudida por las asociaciones
animalistas, movilizó también el mundo cultural, en el que escritores,
cantantes y modistos señalaron que prohibir los toros es "privar de
libertad" en un país en el que se ha luchado "mucho y durante mucho
tiempo por ella". Desde
el exterior, la francesa Brigitte Bardot, ferviente defensora de los
derechos de los animales, calificó hoy, por contra, de "victoria de la
democracia" y "de la dignidad sobre la crueldad". La
iniciativa hoy aprobada en Cataluña ha sido seguida con la atenta
mirada desde países con tradición taurina como Ecuador, Colombia,
Francia, México, Perú, Portugal o Venezuela. Y
mas allá de la abolición de las corridas de toros en Cataluña, ahora se
hacen cábalas acerca también de lo que ésta podría significar de cara
al futuro en otras regiones españolas en las que también se ha abierto
el debate.